jueves, 16 de diciembre de 2010

Telas en la calle Independencia de Santiago de Chile

Con el concepto arraigado en mi mente de la red de tiendas EL CASTILLO (VENEZUELA) que exhibe las telas en estantes ordenados por tipos, con habladores que indican su nombre y precio, donde encuentras una variedad amplia de géneros (lógicamente la variedad que se puede permitir un país con control cambiario), dos o tres pisos de estanterías bien ordenadas y clasificadas con excelente iluminación y por lo menos 50 mujeres dispuestas a ayudarte...
  
Interior de la tienda El Castillo (Venezuela)

...Visitar la avenida Independencia en un principio podría ser chocante, pues tienes que caminar mucho y entrar a un sin fin de tiendas para buscar lo que quieres...es agotaaaaaaaaaador... Otra cosa verdaderamente extraña es que las tiendas no exhiben las telas de forma ordenada, todo está revuelto, sedas con lonas, gabardinas con modales, muchas sucias y deformadas, en fin se pierde mucho tiempo.  Son pocas las tiendas que tienen gran variedad de géneros, por el contrario cada tienda tiene su especialidad.


Y la atención...uffff!!!...hay que armarse de paciencia, pues en este negocio los hombres son los que mandan, por lo que pude notar es que como las telas están dispuestas en sus rollos originales pues trasladar uno rollo de un sitio a otro dentro de la tienda, requiere de la fuerza y habilidad de un hombre, más no que sepa si la tela que necesitas sirve o no para el vestido que tienes en mente.  Esto y la soledad que vi en las tiendas me hace pensar que en Santiago no existe la cultura de la modistería sino un comercio orientado mayormente a la confección industrial.

Aún quedan muchos sectores que recorrer y tiendas que ver, así que de a poco les iré contando las peripecias de esta Venezolana en tierras chilenas.